Navegar en La Palma

Navegar entre los alisios y el Atlántico

Velero frente a la costa de La Palma

Canarias es, con razón, un destino atractivo para navegar. Los alisios del nordeste soplan durante buena parte del año, las temperaturas son suaves y también en invierno abundan los días luminosos. Alrededor de La Palma esto no significa que el mar esté siempre tranquilo. La isla se abre directamente al Atlántico y el viento, el mar de fondo y las corrientes pueden convertir una jornada soleada en una travesía exigente.

Desde el agua, la Isla Bonita muestra una perspectiva difícil de imaginar desde tierra. Los acantilados descienden hacia un azul profundo, los barrancos cortan las laderas y sobre las coladas oscuras ascienden el pinar y las nubes hasta la cumbre. Incluso una salida corta junto a la costa combina navegación y paisaje.

Quien se inicia estará más cómodo en una embarcación con patrón experimentado, aprendiendo poco a poco maniobras, viento y oleaje. Para gobernar un barco por cuenta propia hacen falta experiencia adecuada, la titulación necesaria y una planificación cuidadosa. En el Atlántico, el sol no sustituye a la buena práctica marinera ni a una previsión actualizada.

Una costa que exige planificación

Las montañas de La Palma modifican profundamente el viento. En barlovento el alisio puede soplar con fuerza; a sotavento aparecen calmas, rachas descendentes y nuevas zonas de aceleración. Al mismo tiempo, el mar de fondo rodea la isla y puede sentirse en una costa aparentemente protegida. Por eso las condiciones del este y del oeste pueden ser muy diferentes.

Las bahías naturales y los fondeos realmente protegidos son escasos. Gran parte de la costa cae con mucha pendiente y las aguas profundas llegan cerca de tierra. Una playa bonita o una zona sin viento no forman automáticamente un buen fondeadero: deben valorarse juntos el oleaje, el fondo, la profundidad, la distancia a costa y los posibles cambios del viento.

Las islas vecinas también parecen más próximas en el mapa que durante la navegación. Una travesía hacia La Gomera, El Hierro o Tenerife cruza mar abierto y zonas donde cambian el viento y el estado del mar. Estas etapas requieren una tripulación experimentada, una embarcación equipada, tiempo suficiente y alternativas bien preparadas.

Dos puertos en dos costas

El Puerto de Tazacorte se encuentra en la soleada costa occidental y es el principal punto de partida de muchas actividades marítimas del Valle de Aridane. La dársena deportiva interior está bien abrigada, aunque con mar de fondo fuerte la aproximación puede exigir especial atención. Las obras o cambios operativos pueden afectar al acceso y a determinados servicios; Puertos Canarios publica la información vigente.

En la vertiente oriental, Marina La Palma ocupa una dársena del Puerto de Santa Cruz de La Palma. El atraque está junto al casco histórico y resulta práctico para relevos de tripulación, aprovisionamiento o una visita a la ciudad. Al entrar y salir hay que atender al tráfico de ferris, cruceros y servicios portuarios, además de las instrucciones por radio. La Autoridad Portuaria mantiene los datos de contacto y servicios.

En ambos puertos conviene consultar antes de la llegada. La disponibilidad de atraques, las tarifas, las esloras admitidas y los servicios pueden cambiar. Las indicaciones de la autoridad portuaria, los avisos vigentes a los navegantes y las instrucciones directas por radio prevalecen siempre sobre guías o relatos antiguos.

Antes de soltar amarras

La preparación incluye bastante más que la fuerza del viento y el sol. Conviene revisar conjuntamente la predicción marítima de AEMET, la altura y dirección del oleaje, la visibilidad, una posible calima, los avisos portuarios y la previsión para el regreso. Cuando existen dudas, aplazar la salida suele dejar un recuerdo mejor.

A bordo deben estar los chalecos, comunicaciones operativas, protección solar, agua y el equipo de seguridad adecuado a la travesía. Quien sea propenso al mareo debería prepararse antes de que el Atlántico empiece a trabajar. En un alquiler hay que aclarar previamente la titulación, el seguro, la fianza y la zona de navegación permitida.

Durante la ruta pueden aparecer delfines, cetáceos, tortugas o aves marinas. Mantener distancia, adaptar con suavidad el rumbo y la velocidad y no perseguir a los animales protege tanto a la fauna como a la tripulación. Un encuentro es un regalo, no el derecho a conseguir una fotografía lo más cercana posible.

Con una preparación adecuada, navegar frente a La Palma es una experiencia intensa: a veces deportiva bajo el alisio y otras tranquila a sotavento de las montañas. Precisamente ese cambio hace interesante la zona. Quien conoce sus límites y decide según el mar, no según el calendario de vacaciones, descubrirá la isla desde una perspectiva inolvidable.