Ruta de Las Tricias a Buracas
Romanticismo rural en el noroeste
La caminata comienza en el tranquilo caserío de Las Tricias, en el noroeste de La Palma. Caminos empedrados, antiguas eras, jardines y casas levantadas con piedra volcánica hablan de un mundo rural que aquí se conserva especialmente bien. Entre barrancos, el Atlántico permanece casi siempre en el horizonte.
Los bancales y el antiguo molino restaurado recuerdan la importancia que tuvo el cultivo de cereales. La floración de los almendros al final del invierno y las flores silvestres que después cubren las parcelas aportan todavía más color, pero en cualquier época los frutales, las palmeras y la arquitectura canaria acompañan el recorrido.
Los dragos y las cuevas de Buracas
Por debajo de Las Tricias, el sendero desciende hacia el Caboco de Buracas. Su conjunto de dragos centenarios es uno de los más llamativos de la isla. Las copas ramificadas aparecen entre almendros, terrazas y laderas profundas, dando a este tramo una atmósfera inconfundible.
Buracas conserva también un poblado de cuevas y estaciones rupestres de interés arqueológico. Son testimonio de los benahoaritas, los habitantes prehispánicos de La Palma, y de formas posteriores de vida rural. No es un museo al aire libre: hay que recorrer caminos, cuevas y construcciones respetando a quienes viven en el entorno, la propiedad privada y el patrimonio cultural.
Recorrido y consejos prácticos
La ruta circular oficial Las Tricias–Buracas forma parte de la cuarta etapa del GR 130. Tiene unos 4,8 kilómetros, una duración estimada de tres horas y dificultad baja. Aun así, desciende y vuelve a subir por caminos irregulares y con algunos tramos inclinados. Conviene llevar calzado firme y agua; la cobertura móvil no está garantizada.
Consulta la ficha y el mapa actualizados en Visit La Palma. Durante el fin de semana, el paseo puede completarse con el Mercadillo del Agricultor de Puntagorda, donde se venden alimentos y artesanía de la comarca. Es recomendable confirmar previamente su horario.