El Tablado y Garafía: senderismo en el norte salvaje
Barrancos salvajes en el norte más remoto
El norte más áspero de La Palma se muestra silencioso y apartado. La luz y la niebla se alternan sobre lomos abruptos, mientras barrancos muy profundos dividen la costa en estrechas franjas de terreno apenas habitadas. Aquí el viento, la lluvia y un relieve exigente siguen marcando el ritmo del paisaje.
La vegetación cambia con la altura y la humedad. En las zonas sombrías aparecen helechos y especies de laurisilva; al abrirse y calentarse el terreno surgen tajinastes azules y blancos, bejeques amarillos, vinagreras rojizas, palmeras, dragos y tuneras. Los claros ofrecen vistas repentinas sobre los acantilados solitarios y el Atlántico.
De Don Pedro al barranco de Fagundo
La travesía clásica discurría por senderos estrechos a través del barranco de la Magdalena hasta Don Pedro. Fuentes, sotobosque denso y un antiguo lavadero recuerdan la vida cotidiana de las campesinas: mientras se secaba la ropa, se bordaba, se cortaba alimento para las cabras y se compartían las noticias. Por debajo del caserío, el terreno se abre poco a poco hacia la costa.
Desde el mirador de Don Pedro, El Tablado parece cercano al otro lado, pero entre ambos se hunde el enorme barranco de Fagundo, casi hasta el mar. El antiguo camino real asciende después por la pared opuesta en estrechas curvas y recupera unos 300 metros de altura. Durante siglos fue la única comunicación entre estos caseríos costeros; por aquí se transportaban con gran esfuerzo cereales, papas y otras cargas.
El Tablado, un caserío entre dos barrancos
El Tablado se asienta dentro de la Reserva Natural Especial de Guelguén, entre dos de los mayores barrancos de la isla: Fagundo lo separa de Don Pedro y el barranco de Los Hombres, de Franceses. La laurisilva y el bosque termófilo húmedo descienden hacia acantilados espectaculares, sobre cuyos lomos se dispersan las casas tradicionales del norte.
El aislamiento ha marcado la vida del caserío. Muchos jóvenes se marcharon y la actividad agrícola y ganadera disminuyó, pero las casas antiguas, los huertos y los bancales todavía permiten leer su pasado. El Tablado no es un decorado turístico, sino un pequeño núcleo habitado: conviene respetar las propiedades y no contar con tiendas o lugares para comer abiertos a cualquier hora.
Importante: el tramo clásico está cerrado
La descripción histórica correspondía a una travesía de unos doce kilómetros, aproximadamente seis horas, 350 metros de subida y 900 de bajada. El tramo Don Pedro–El Tablado forma parte del GR-130 y es exigente: barrancos muy profundos, fuertes ascensos, escasa cobertura móvil y un regreso complicado obligan a tener experiencia y planificar el transporte con cuidado.
Actualmente, la etapa del GR-130 está cerrada entre Don Pedro y El Tablado por desprendimientos. Hay que respetar el cierre: no se debe intentar rodearlo ni cruzar el barranco de Fagundo bajo responsabilidad propia. Antes de cualquier salida consulta el estado actualizado de la red insular.
Una alternativa señalizada que figura actualmente abierta para conocer El Tablado es el PR LP 09.1 desde Roque del Faro. Su recorrido circular completo mide 18,4 kilómetros, requiere unas cinco horas y acumula más de 1.000 metros de ascenso; aunque está clasificado como de dificultad media, exige buena condición física. Los avisos y señales del día siempre tienen prioridad.